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Ahora que se habla con tanta insistencia de «equipos autodirigidos», «desarrollo de talento», «libertad para la innovación» etc. Es bastante importante retomar la importancia que tiene saber respetar las jerarquías dentro de la empresa.

Parece obsoleto, pero es un principio de orden que debe de vivirse en la empresa en la búsqueda de la rentabilidad.

Nos guste o no, es un hecho inobjetable que, la empresa sigue siendo de estructura jerárquica, piramidal o piramidal invertida, pero jerárquica.

Los nombramientos no se hacen democráticamente, siguen siendo dados por algún superior en la jerarquía que determina quién y cuándo. El poder sigue llegando desde arriba, le parezca o no a los colaboradores y subordinados.

Lo anterior puede sonar un tanto drástico pero es la naturaleza de la empresa misma en los sistemas económicos que vivimos.

Ante una realidad tan contundente, hay que saber manejarse dentro de ella. Y lo primero que se debe aceptar es que mientras estemos dentro de estas estructuras ¡tendremos un jefe! Al que se le deberá rendir cuentas, sea o no esa persona de nuestro agrado.

Deberemos entender que lo nuestro es “colaborar” con él o ella, con entusiasmo, lealtad y con entrega, Recordando que nuestro crecimiento personal se fortalece en esa “obediencia” que se debe ejercer para conseguir los resultados que quiere la empresa.

No se trata de rendir una “pleitesía” mal entendida en la que el “jefe siempre tiene la razón”, porque la razón misma no es propiedad de nadie, sino de colaborar con nuestros puntos de vista en los momentos que se nos piden algo o que se está por tomar una decisión.

No busquemos democracia donde no la hay, “las decisiones no se cuentan, se pesan”, se debe entender que el jefe tiene el poder para decidir a pesar de la mayoría…porque es responsable de las decisiones que se tomen en su equipo o área.

Un buen jefe oirá a todos, buscará consensos y compromisos, pero al final de todo, la responsabilidad será únicamente de él.

Lo de cada empleado será trabajar de acuerdo a las directrices que le den, exponiendo sus puntos de vista y comentarios, pero una vez que lo haya hecho, terminará por hacer lo mejor posible aquello que le piden, evitando críticas innecesarias o generando mal ambiente dentro del grupo.

Se entiende que se pueden encontrar jefes inmaduros e insoportables en ocasiones, pero mientras estemos dentro de una empresa con un jefe como esos, lo que queda es respetar ese poder que tiene o bien…irse a otra parte a “jugársela” para ver si no le toca uno igual o peor.

Tarde o temprano el rol de jefe a determinados niveles nos tocará jugarlo y valoraremos la obediencia en nuestros colaboradores. Obediencia inteligente, pero al final de cuentas obediencia.

José Luis Castañeda Lerma