Líderes en formación de líderes desde 1992

En ocasiones se afirma que el respeto, que es una virtud, puede convertirse en indiferencia. O bien que esta última, la confundamos con respeto.

Respeto tu silencio, decimos, y nos damos marcha atrás, cuando quizá esa persona tenía ganas de contarnos algo.

Respeto tu forma de ser, cuando a lo mejor, lo que se requería era ayudarla a cambiar algún hábito negativo.

Respeto tu estilo, y probablemente le dejemos en un problema.

El respeto, que a final de cuentas es consideración, nos lleva en ocasiones a evadir asuntos o personas, porque queremos ser políticamente correctos.

Cuando queremos mostrar verdadero interés por los demás, nos importa todo de ellos. "Tu amistad es importante para mi", decimos, y como no nos llama, respetamos su silencio. Si fuera realmente importante, nos preocuparíamos de cualquier cosa que le suceda a ese amigo o compañero.

¿Son importantes tus empleados? Por supuesto que sí y quizá puedas dar un buen discurso de por qué lo son. ¿Conoces sus nombres? bueno, te disculparás, quizá no de todos. ¿Su situación familiar? No , yo respeto su intimidad. Entonces ¿realmente te importan?

¿Cómo te gustaría que te demostraran que eres importante? Le pregunté a un asociado de una empresa y me respondió: Porque se interesan en mi, porque me preguntan, porque me toman en cuenta, porque mis opiniones las hacen valer, porque descubren mi cansancio con solo verme, porque se adelantan a lo que necesito y que está en sus manos resolver.

Cuentan una anécdota de una persona muy importante. El protagonista de la historia se levantó ese día y se dio cuenta que le había salido un grano en la cara. En su empresa había un gran compañerismo o por lo menos así se afirmaba.

Cuando llegó a su trabajo, la primera persona que se encontró, le dijo: tienes un grano en la cara. Lo agradeció. De esta misma manera se fue repitiendo con varios de sus colegas, todos le decían que traía el grano en la cara.

De repente, su jefe pasó junto a él, lo saludó y siguió adelante, el interesado pensó "bueno al menos no se fijó en el grano". A los dos minutos vio que su jefe se dirigía hacia el con algo en la mano: "Traes un grano en la cara, creo que esta pomada es muy eficaz para ese tipo de asuntos, póntela y a mediodía ya no lo traerás-

Todos mostraron cierto interés en el protagonista , pero solamente uno le demostró que verdaderamente se preocupaba, no por decir lo que veía sino por arreglarlo de verdad.

Cuando se habla de liderazgo y se les dice que sin personas no existe, es cuando se descubre si el líder realmente está interesado en su gente. Primero saber si realmente aquello que propone es interesante para los otros y si no, descubrir por qué es que no les interesa. El liderazgo es tejer fino con las personas.

Dicen que Napoleón conocía a sus oficiales por sus nombres y sabía también cosas de su familia.

El interés da soluciones, una solución individualizada- requiere hacer espacio en la mente del líder para que quepan los intereses de sus seguidores, cuando verdaderamente se dan cuenta que le importan al líder, comienza la verdadera cohesión del liderazgo.

Se sincero y respóndete: ¿a quién le importas? Te darás cuenta de que a pesar de que lo sabes, es importante que te lo hagan sentir.

José Luis Castañeda Lerma