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billionphotos 1665721Una de las cosas que más desea el ser humano es el ser feliz. En ocasiones esto se confunde con estar contentos. Son dos cosas, que, aunque parecidas, tienen una diferencia en su esencia.

Los animales, también suelen estar contentos, de alguna manera este “estar contentos” tiene que ver con un esfuerzo de presentar una buena cara, esto lo decidimos cada uno de nosotros, lo decides tú.

La felicidad es algo que brota desde lo más íntimo de nuestro ser y es una especie de reflejo de la paz interior.

Hay gente, como en casi todo, que esperan que le felicidad llame a su puerta, que es algo que tiene que llegar más tarde o más temprano, por supuesto que esta espera, en ocasiones, los vuelve infelices. Espera ansiosa y el ansia jamás produce felicidad.

Por otro lado, hay quienes la van forjando, porque de alguna manera buscan estar en paz con ellos mismos.

Éxito y Fracaso: Dos polos opuestos y que de alguna manera se relacionan con la felicidad.

Del fracaso, todos tratamos de huir.

Podría definirse como tener un resultado adverso, esto es pretender algo y no conseguirlo.

En el lado opuesto se encuentra el éxito: que, contrariamente al fracaso es el logro de alguna cosa que nos hayamos propuesto.

Vale la pena aclarar, antes de seguir adelante, que el mismo hecho de no ponerse metas específicas es ya un fracaso y es lógico, porque el éxito implica logro de alguna cosa que nos hayamos propuesto.

El logro produce contento, pero no necesariamente felicidad. Conocemos personas que han logrado sus objetivos y que a pesar de eso no son felices. Personas famosas que a pesar de la fama tienen una vida en ocasiones desgraciada.

Esto nos lleva a pensar que el éxito y fracaso no se pueden analizar unidimensionalmente.

Para darle otra dimensión, necesitamos hablar o escribir de otros dos factores, una vida plena y una vida vacía.

La plenitud, tiene que ver con nuestra interioridad, con la propia madurez, con las virtudes humanas que hayamos desarrollado. El vacío, sería justamente lo contrario.

Analicemos desde el vacío: pongamos de ejemplo a una persona que la ha ido muy bien en los negocios o en lo económico -que parece ser que es lo que mucha gente considera como éxito- pero que descubre que su vida familiar es un desastre. Que se angustia ante cualquier enfermedad, porque se preocupa más de lo que tiene que de otra cosa. Que, a lo mejor, por trabajar tanto y tan desordenadamente, lo ha abandonado su pareja.

Sí, exitosos, pero con una vida vacía, terminarán de alguna manera desarrollando cada vez más su egoísmo y terminarán de alguna manera viviendo la soledad.

Por otro lado, una persona que va logrando sus objetivos pero que lleva una vida equilibrada, porque tiene una buena cantidad de virtudes humanas, sus éxitos, lo llevan a compartir, en primer lugar, con las personas que tiene más cerca. Sus logros son para disfrutar con los demás. Que vive la vida con una gran generosidad, con templanza. Es lo que vamos llamando una vida plena, que combinada con sus logros le podemos poner el adjetivo de triunfador.

Hay, también personas, que han fracasado y que no se levantan de estos fracasos, porque les falta fortaleza, u objetividad para ver la vida como es, que nos brinda oportunidades de rectificar. Son personas un tanto amargadas y que, en su vacío interior, terminan por amargar a los demás. Son personas anónimas.

Viene una combinación más y que creemos que ahí podemos encontrarnos la inmensa mayoría. Personas que son buenas, que tienen cualidades, pero que no se han dado tiempo para pensar en objetivos o que no saben que es lo que quieren de la vida.

Sus cualidades los hacen agradables, pero les falta ese dinamismo que se origina cuando se planea el mismo futuro. Estas personas viven en el océano de la mediocridad.

Con respecto al éxito, habría que considerar algunas cuestiones:

• El éxito se planea: si éxito es logro, el logro requiere de metas y esas a su vez de planeación. ¿Qué quieres para tu vida? ¿Qué metas tienes dentro de esta empresa en la que te encuentras?

• El éxito abarca todos los aspectos de la propia vida: no es solo ir o planear lo económico, también hacer planes e ir creciendo en todo el ámbito que te rodea.

• El éxito requiere repetición

• El éxito implica adversidad: en el camino a tus logros, habrá necesariamente tropezones, es lógico. Habrá incomprensiones, descalabros etc. pero la fortaleza de tus objetivos te llevará, necesariamente a levantarte.

• El éxito como hábito, comprende todos los aspectos de una vida, esto es lo que le puede dar plenitud a nuestras vidas.

 

José Luis Castañeda Lerma