Muchas empresas ya cumplieron con la NOM-035. O están por hacerlo.
Aplicaron cuestionarios, analizaron resultados, elaboraron documentos y guardaron evidencias.
Perfecto. Pero hay una pregunta mucho más importante: ¿Qué cambió en la manera de dirigir a las personas?
Porque la NOM-035 no solamente habla de documentos. Nos obliga a mirar situaciones que ocurren todos los días dentro de una empresa:
- ¿Existe sobrecarga de trabajo?
- ¿Hay buena comunicación?
- ¿Están claras las responsabilidades?
- ¿Las personas tienen posibilidades de participar y tomar decisiones sobre su trabajo?
- ¿Se reconoce su desempeño?
- ¿Se resuelven adecuadamente los conflictos?
- ¿Existen relaciones negativas o violencia laboral?
Estas preguntas deberían inquietarnos no solamente porque las pueda revisar la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Deberían inquietarnos porque reflejan la calidad de nuestro liderazgo.
El cuestionario no cambia a nadie Aquí está, a mi juicio, uno de los grandes riesgos de la NOM-035. Podemos convertirla en un ejercicio administrativo: aplicar cuestionarios, obtener resultados, elaborar informes y demostrar que estamos cumpliendo.
Y entonces aparece una expresión que puede resultar incómoda, pero muy real: “Cumplo y miento”.
Cumplo ante la autoridad, pero no cambio aquello que está provocando los problemas. La empresa puede tener todos sus documentos en orden y, al mismo tiempo, continuar teniendo jefes que no saben comunicar, que no saben delegar, que generan sobrecarga de trabajo, que no reconocen, que evitan los conflictos o que utilizan la autoridad de manera inadecuada. Tienen un alto índice de rotación.
En ese caso, cumplimos con la Norma, pero la organización permanece estancada.
La NOM-035 pone al líder frente al espejo. Lo interesante de la Norma es que muchas de sus preguntas terminan llevándonos directamente al comportamiento de quienes dirigen.
- Un problema de comunicación no se resuelve solamente con un procedimiento de comunicación.
- Una mala distribución del trabajo no se corrige únicamente con una política.
- Un conflicto entre personas no desaparece porque redactemos un reglamento.
- Y una persona que se siente ignorada no recupera su motivación porque coloquemos una frase de reconocimiento en la pared.
Necesitamos líderes capaces de enfrentar esas situaciones. Por eso considero que la NOM-035 representa una extraordinaria oportunidad para revisar algo que durante demasiado tiempo hemos dejado en segundo plano: la formación de nuestros líderes.
Y cuando hablamos de formación, hablamos de mucho más que capacitación técnica. Por supuesto que un gerente o un supervisor necesita conocimientos técnicos. Debe conocer procesos, indicadores, sistemas, procedimientos y herramientas.
Pero eso no es suficiente. Formar a un líder significa trabajar en algo mucho más profundo: su manera de pensar, de decidir, de comunicarse, de ejercer la autoridad, de enfrentar los problemas y de relacionarse con las personas. Significa ayudarlo a comprender que dirigir no es simplemente dar instrucciones. Es asumir responsabilidad por los resultados y también por la manera en que esos resultados se consiguen.
Por eso, si queremos que la NOM-035 produzca cambios reales, no basta con capacitar sobre la Norma. Tenemos que formar a las personas que todos los días hacen realidad el liderazgo dentro de la organización.
Cumplir es necesario. Transformar es el verdadero reto.
Nadie puede discutir la importancia de cumplir con las obligaciones que establece la NOM-035. Pero una empresa verdaderamente comprometida debería hacerse una pregunta adicional: ¿Qué vamos a cambiar después de conocer lo que nuestros colaboradores nos están diciendo?
Porque ahí comienza lo verdaderamente importante.
- Si encontramos problemas de comunicación, formemos mejores comunicadores.
- Si encontramos problemas de organización, formemos líderes capaces de planear y priorizar.
- Si encontramos conflictos, enseñemos a enfrentarlos.
- Si encontramos falta de reconocimiento, enseñemos a reconocer.
- Si encontramos prácticas de liderazgo negativas, trabajemos para cambiarlas.
Y si descubrimos que nuestros mandos medios están dirigiendo de la misma manera en que fueron dirigidos hace veinte años, atrevámonos a cuestionar esa forma de dirigir.
Porque el verdadero éxito de la NOM-035 no estará en la cantidad de cuestionarios aplicados ni en la cantidad de documentos archivados. Estará en algo mucho más sencillo y mucho más difícil de conseguir: que después de conocer los problemas, nuestros líderes comiencen a dirigir de otra manera.
Ese es el verdadero desafío.
**No solamente cumplir con la Norma. Formar mejores líderes.**
José Luis Castañeda L
