Líderes en formación de líderes desde 1992

billionphotos 2143518 min

En ocasiones, pude dar la impresión, que existe un lugar físico al cual enviamos las cosas que, por alguna razón no queremos hacer y que programamos para hacerlas más tarde. Un espacio que debería llamarse  “la tierra del más tarde” o internacionalizándola un poco “mastardelandia”.

Hacemos uso del término más tarde con una frecuencia inusitada. El más tarde, no tiene límite aparente, es elástico. Una persona que dice más tarde lo haré, jamás miente, pues el más tarde siempre existe, es continuo e indefinido, es apaciguador de tensiones y la manera más sencilla de engañarnos.

El más tarde es una manera de eludir los compromisos. El no comprometerse parece ser  que es una enfermedad de nuestros días cuya raíz es la falta de metas y objetivos específicos. Cuando  no se sabe a dónde se va, todo se puede esperar.

Aprincipios de los cincuenta Albert Einstein afirmaba  «la perfección de medios y la difusión de fines es lo que a mi parecer caracteriza a nuestra era»,  en el fondo hablaba de mediocridad, de desorientación precisamente por esa difusión de los fines.

Enviar las cosas al «más tarde», significa comprometer el futuro y el cúmulo de oportunidades que  puede traer. La libertad del futuro se ve comprometida con acciones y tareas que se traen del pasado.

En México, las frases tan trilladas como: «mañana te hablo», «luego nos vemos», «luego te pago», etc. Son formas de enviar cosas al más tarde y una manera sencilla de no comprometerse.

El principio «Elige que hacer y hazlo y que no hacer y no lo hagas», es el comienzo del compromiso es valorar el tiempo futuro y abrirse a las nuevas oportunidades. El más tarde, tarde o temprano, cobra factura.

Al «mas tarde» se opone el  comprometido «hoy y ahora», que lleva a valorar el tiempo en su verdadera dimensión, que enfoca en los objetivos que valen la pena, que orienta, que imprime dinámica a la vida y que en el fondo enfrenta al ser humano con el compromiso.

«Témele al hombre que no se compromete, pues es un ser adormecido y que en su sopor te puede adormecer». ¿De que tamaño está el costal de tu «más tarde»?, ¿No crees que es un peso demasiado difícil de cargar?, ¿hasta que punto la somnolencia que produce el más tarde, está impidiendo que se disfrute de la vida y de sus oportunidades?

Más tarde estudio;  más tarde te atiendo; más tarde te escucho; más tarde te ayudo; más tarde le entro a las clases de inglés; más tarde cambiaré estas actitudes; más tarde me reconcilio; más tarde me tomaré el trabajo en serio; más tarde me tomaré en serio a Dios etc. Son frases que engañan puesto que si alguien reclama por ejemplo: «dijiste qué más tarde me ayudarías», siempre se le puede decir «todavía no es el más tarde».

El más tarde justifica: nuestra flojera; nuestra dejadez; nuestra falta de constancia; nuestra falta de hacer lo prioritario; es sinónimo de desenfoque y de falta de compromiso. Se tiene una creatividad impresionante para justificar nuestra falta de acción, nuestra falta constancia y de decisión.

El más tarde es también engañoso, pues caben muchas cosas en éste –si te pones a hacer una lista de las cosas que has comenzado y que has dejado al más tarde, realmente te sorprenderías-. Pero... el más tarde tiene un límite y no se sabe dónde está, ocurre  al enfrentarse a esa realidad que se llama «no más tardes» y que no se sabe cuando se presentará. En pocas palabras: «ten cuidado, no esperes a que sea demasiado tarde».

¿Quieres ver el video? Haz click aquí

¿Quieres solamente escuchar el audio? haz click aquí

                                                           José Luis Castañeda Lerma