Líderes en formación de líderes desde 1992

p004 4 00 01Aunque no es de una manera generalizada, podríamos decir que al contemplar la vida y los resultados de algunas personas se podrían agrupar en dos

1. Los que afirman que tienen una vida que les ha tocado construir

2. Otros que dicen que hay una vida que les tocó vivir.

Son dos posturas que imprimen dinamismo o no a una vida. Cuando afirmo y reconozco que la vida me ha tocado, que alguien me la ha asignado, da como resultado una manera pasiva de verla, en cierta manera sin responsabilidad, pues es la que le tocó.

Por el contrario, cuando afirmo que la vida me ha tocado construirla, asumo la responsabilidad total de ella.

En el primer caso: la vida que me tocó vivir, prácticamente nada hay que hacer sino dejarse llevar e irse acomodando al medio que me rodea. El futuro es totalmente sorpresivo, porque se convierte en una cierta continuidad del propio presente-

Es lógico que se culpe de lo que se vive a alguien, posiblemente ese culpable sea el "destino". Definitivamente es una manera pasiva de ver las cosas. Un día sigue a otro, sin prácticamente la intervención personal, se hace lo que se puede. Se suele afirmar de una manera simpática pero patética: "hay gente que nació con estrella y otras nacieron estrelladas".

Sí, definitivamente. cuestión de destinos.

Cuando se es consciente que esta vida me ha tocado construirla, las cosas se ven de otra manera.

El futuro se provoca, en ocasiones traerá aquello que he provocado y en algunas ocasiones no, pero no se culpa a nadie.

Sí, con una visión de este tipo se puede afirmar que todo está por construir, y esto se hace en el presente para que el futuro no me sorprenda tanto, porque yo mismo lo he planeado.

Por supuesto que nos responsabilizamos de las acciones que elegimos.

Lo que he obtenido, bueno o malo, es resultado de mi manera de enfrentar a la misma vida.

Esta segunda manera de ver la vida es menos cómoda pero más productiva.

Cuando se contempla la vida, se va reaccionando ante lo que va llegando, algunas ocasiones. esas reacciones pueden ser acertadas otras no tanto, pero ahí se la va llevando uno de una manera bastante cómoda-

Construir, por el contrario, tomando el símil de un edificio que se va a levantar, requiere de planos, de buenos cimientos, herramientas adecuadas, de mucho esfuerzo y sobre todo de saber poner las ultimas piedras, esto es terminar y hacerlo bien.

Construir la vida es un poco incómodo, porque hay que contestarse las preguntas fundamentales que toda persona madura debe hacerse: ¿Qué quiero de mi vida? y una vez respondido la anterior, ¿cuáles serán las metas que debo ponerme?

Lo anterior forma parte de ese planear la vida. Son los planos, es el primer paso.

Los cimientos que tengo para construir son en primer lugar la educación que traigo brindada por mi familia, luego esa educación que yo mismo me he ido forjando.

Se es consciente de las potencias del ser humano: Inteligencia, voluntad, sentimientos y de vez en cuando algo de animalidad.

Herramientas fundadas en la educación, se tienen, otro tipo de herramientas; mis propias habilidades; cualidades físicas que me hacen único. Mi forma de actuar ante las diferentes situaciones o actitudes. Se tienen además una serie de hábitos positivos que se les conoce como virtudes que permiten una buena convivencia con los demás. Y algo muy importante: mi propia libertad que me permite escoger o dejar de hacerlo ante las oportunidades que se me van presentando en la vida.

Hablando de las actitudes y de los propios hábitos, estos pueden cambiarse, tengo la libertad para hacerlo o no, pero no perder de vista que se pueden corregir de ser necesario.

Cuando nos abandonamos y afirmamos que el ser humano no puede mejorar, lo que estamos diciendo es que, como nos cuesta trabajo el cambio, nadie puede hacerlo. ¡Una de las mentiras más grandes!

Esfuerzo: Es increíble como hay personas que esfuerzan su cuerpo al máximo cuando asisten a un gimnasio, pero, en ocasiones sucede que tienen pereza para forjar la vida.

El esfuerzo es la constancia hecha vida, y esa constancia es resultado de darme cuenta que la vida es algo maravilloso para vivir si se tienen las actitudes adecuadas. Es una invitación a la mejoría, en beneficio propio y de los demás.

El esfuerzo nos lleva a ser protagonistas, en ocasiones heroicos, de nuestra propia vida. Es, nada más ni nada menos tratar de conseguir que las cosas sucedan. El resultado de que verdaderamente nos hemos esforzado es cuando se pone las últimas piedras, aprender a terminar lo que comenzamos. Porque la parte más importante de todo trabajo es: terminarlo bien.

¿Quiénes salen beneficiados? Cuando se habla de cambios personales, hay que ver cuanta calidad de vida se tiene. La calidad la determinan nuestros clientes, y estos en nuestra vida personal son: Familia, amigos, empleados, sociedad.

Habría que preguntarse y responderse con seriedad ¿qué esperan de mí? y luego analizar si están satisfechos de nuestro estilo, actitudes o maneras de ser.

En la construcción de nuestra vida, habrá momentos de tropiezos o de que las cosas no salgan como queremos: es bueno recordar que solamente los muertos no tropiezan. Lo interesante es saber qué hacemos ante esos tropezones, ¿quieres seguir caminando o te quedas con los contemplativos de la vida?

José Luis Castañeda Lerma